La Revisión por la Dirección es una actividad estratégica esencial en cualquier sistema de gestión, mediante la cual la persona que ostenta el cargo más alto dentro de la organización, o un grupo designado de la alta gerencia, evalúa de forma integral el desempeño y la adecuación del sistema de gestión. Esta revisión debe realizarse al menos una vez al año, y comúnmente se lleva a cabo después de la auditoría interna.
Este proceso es un requisito obligatorio en todas las normas ISO estructuradas bajo la Estructura de Alto Nivel (HLS), y está establecido específicamente en la cláusula 9.3.
Enfoque del proceso
La revisión por la dirección debe planificarse con antelación y ejecutarse de forma organizada y consensuada. Inicia con la evaluación de las entradas necesarias, que incluyen como mínimo los siguientes elementos:
- Seguimiento de revisiones anteriores
- Verificar el estado de las acciones acordadas en revisiones previas.
- Cambios en el contexto organizacional
- Evaluación del desempeño del sistema de gestión
- Grado de satisfacción de los clientes y partes interesadas.
- Nivel de cumplimiento de los objetivos de calidad.
- Funcionamiento general de los procesos, productos y servicios.
- Registro de no conformidades detectadas, acciones correctivas implementadas y su eficacia.
- Resultados de mediciones, indicadores y seguimientos realizados.
- Conclusiones de auditorías internas y externas.
- Evaluación del desempeño de proveedores (se recomienda contar con un método formal para ello).
- Necesidades de recursos
- Determinar si se requiere la provisión de nuevos recursos (tecnológicos, humanos, financieros, etc.) para el mantenimiento o mejora del sistema.
- Riesgos y oportunidades
- Analizar las acciones tomadas para abordar riesgos y oportunidades identificadas.
- Oportunidades de mejora
- Evaluar propuestas internas o externas que contribuyan a optimizar el sistema de gestión.
Resultados esperados
Al concluir la revisión, la alta dirección debe emitir un informe documentado que:
- Tenga carácter oficial y esté disponible para auditorías de tercera parte (certificación o seguimiento).
- Incluya, como mínimo: a) Oportunidades de mejora identificadas, indicando si se implementarán, los recursos requeridos y los plazos estimados.
b) Necesidades de cambios en el sistema de gestión, tales como ajustes en procesos, documentación o incorporación de nuevas tecnologías.
c) Requerimientos de recursos, ya sean humanos, tecnológicos o financieros, para apoyar las mejoras propuestas.
Este informe debe conservarse como un registro de calidad y puede ser aplicado a cualquier sistema de gestión basado en normas ISO (calidad, medio ambiente, seguridad y salud en el trabajo, seguridad de la información, entre otras).
