En una nueva edición de Mundo Calidad, conversamos con la ingeniera Sandra Vergara, una referente internacional en auditorías de normas ISO, con una trayectoria que combina experiencia técnica, formación académica y una visión profundamente humana de la calidad.
La entrevista no solo abordó aspectos normativos, sino que dejó una idea clara desde el inicio: la calidad no comienza en una empresa, comienza en la persona.
La disciplina como base de todo sistema
Uno de los puntos más potentes de la conversación fue el paralelismo entre la vida personal y la gestión organizacional. Sandra no solo es auditora, sino también nadadora máster, con una rutina exigente que refleja constancia, esfuerzo y mejora diaria.
Esa disciplina —levantarse temprano, entrenar, perfeccionar constantemente— es exactamente la misma lógica que exige un sistema de gestión bien implementado.
No se trata de hacer las cosas bien un día. Se trata de hacerlo siempre.
Y ahí radica la diferencia entre una empresa que “tiene ISO” y una que realmente vive la calidad.
ISO: más que una certificación, una herramienta de control
Durante la entrevista, se abordó una problemática recurrente en el mundo empresarial: la percepción de las normas ISO como un requisito obligatorio para licitar o cumplir con exigencias del mercado.
Sin embargo, la realidad es mucho más profunda.
Normas como:
- ISO 9001 (gestión de calidad)
- ISO 14001 (gestión ambiental)
- ISO 45001 (seguridad y salud en el trabajo)
no solo estructuran procesos, sino que permiten a las organizaciones tomar control de su desempeño, anticiparse a problemas y operar de manera más eficiente.
Además, se destacó el crecimiento sostenido de normas como:
- ISO 27001, enfocada en la seguridad de la información
- ISO 37001, orientada a la prevención del soborno
dos estándares que responden directamente a los desafíos actuales: la digitalización y la transparencia organizacional.

El gran problema: sistemas que solo funcionan “para la auditoría”
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista fue la identificación de errores que se repiten constantemente en las organizaciones.
Entre los más críticos:
- Matrices de riesgo irreales, donde todo está “en verde”
- Documentación desactualizada o inconsistente
- Falta de análisis de causa en no conformidades
- Procesos que no reflejan lo que está documentado
Pero quizás el punto más preocupante es la cultura de “prepararse para la auditoría”.
Empresas que ordenan, corrigen y ajustan todo días antes de la auditoría, generando una imagen que no representa la realidad operativa.
Esto contradice completamente el principio de mejora continua.
Porque la auditoría no debería ser una actuación.
Debería ser una fotografía real del sistema.

El rol del auditor: de controlador a generador de valor
Otro de los grandes aportes de la entrevista fue redefinir el rol del auditor.
Lejos de ser alguien que “busca errores”, el auditor es un actor clave en la mejora organizacional.
Detectar una no conformidad no es un castigo, es una oportunidad.
Es el punto donde la organización puede evolucionar.
El verdadero valor de una auditoría no está en el cumplimiento, sino en lo que la empresa hace después con esa información.
Digitalización: avance necesario, pero no suficiente
La transformación digital también fue parte central del análisis.
Hoy, muchas empresas han migrado sus sistemas a plataformas digitales. Sin embargo, esto no garantiza calidad.
Un sistema digital mal gestionado sigue siendo ineficiente.
El desafío actual no es digitalizar, sino asegurar que la información sea:
- Actualizada
- Dinámica
- Representativa de la realidad
Porque un sistema estático, aunque esté en la nube, sigue siendo un riesgo.

Calidad en entornos complejos: el caso del sector marítimo
La experiencia de Sandra en el sector marítimo aportó una mirada diferente sobre la implementación de sistemas de gestión.
Auditar en una embarcación no es lo mismo que hacerlo en una oficina.
Implica condiciones más exigentes, riesgos mayores y una necesidad constante de cumplimiento de normas internacionales.
Esto refuerza una idea clave: la calidad debe adaptarse al contexto, pero nunca perder su esencia.
Recomendaciones claras para empresas y auditores
La entrevista cerró con recomendaciones concretas:
Para empresas:
- Comenzar con ISO 9001 como base
- Evolucionar hacia sistemas integrados según el contexto
- Entender la certificación como un proceso, no como un objetivo final
Para auditores:
- Estudiar profundamente la norma
- Entender la estructura y el enfoque por procesos
- Auditar en terreno, no solo documentos
- Mantener principios éticos y objetividad
Una conclusión que define todo
La entrevista deja una enseñanza clara y contundente:
La calidad no es un certificado colgado en la pared.
Es una disciplina que se construye todos los días.
Y como toda disciplina, requiere compromiso, constancia y una visión real de mejora continua.
