IA en el audiovisual:
¿Amenaza real o nueva herramienta
para los magos de la pantalla?
La inteligencia artificial sacude la industria cinematográfica global y abre un debate urgente. Cineastas paraguayos toman la palabra.
La irrupción de la inteligencia artificial en la industria cinematográfica ya no es una advertencia futurista: es una realidad que se instala en los rodajes, los estudios de posproducción y las salas de montaje de todo el mundo. Hollywood reporta miles de empleos perdidos, los grandes centros de producción registran baja ocupación, y el debate sobre el futuro del lenguaje cinematográfico se vuelve cada vez más urgente e inevitable.
Para entender el alcance de este fenómeno desde nuestra región, el diario Última Hora consultó a tres referentes del audiovisual paraguayo: el productor Alejandro Houston, el cineasta y director de fotografía Richard Careaga, y el productor Sebastián Peña Escobar. Sus reflexiones, distintas en matices pero convergentes en lo esencial, ofrecen una mirada lúcida sobre los límites entre lo artificial y lo irreemplazablemente humano.
Alejandro Houston: «La iniciativa humana es el elemento irremplazable»
Para Alejandro Houston, productor de The List (2023) y presidente de la Federación de Industrias Creativas, el cine es, por definición, un arte en evolución tecnológica permanente. En ese marco, la IA no debería leerse como amenaza sino como extensión natural de un proceso que comenzó mucho antes.
«El cine permitió capturar una performance que antes solo se veía una vez en el teatro para volverla global y a pedido. Bajo esa luz, la IA será una herramienta innovadora más que se sumará al día a día de la producción, aportando su propia impronta y narrativa.»
— Alejandro Houston, productor (The List, 2023)Houston es tajante respecto al núcleo irreductible del proceso creativo: la máquina siempre necesitará una chispa inicial humana. La IA requiere de alguien que cargue un comando de arranque —para un guion, una imagen, o para acelerar procesos— y esa iniciativa humana es, a su criterio, el elemento más relevante de cualquier proyecto.
Respecto a la realidad local, Houston diferencia con claridad: mientras en mercados grandes la automatización busca recortar presupuestos insostenibles, en Paraguay la tecnología ha sido históricamente una herramienta de democratización. «Somos magos para hacer mucho con poco», señala, recordando que los efectos que se logran hoy habrían sido imposibles sin los saltos tecnológicos de los últimos veinte años. La necesidad de reducir costos en mercados complejos, agrega, puede incluso beneficiar a industrias en desarrollo como la paraguaya a través de la exportación de servicios.
Richard Careaga: «Una oportunidad para industrias como la nuestra»
El director de fotografía y realizador Richard Careaga —fundador de la productora Synchro Image y referente por su trabajo en 7 cajas— matiza la discusión: según él, la IA no pone en riesgo el lenguaje cinematográfico en su conjunto, sino ciertas partes concretas del proceso de producción.
Richard Careaga — Lo irremplazable
Para Careaga, lo que ninguna IA puede sustituir tiene que ver con la decisión creativa en cada etapa del proceso: elegir qué y cómo contar algo, lo que «se siente bien» y lo que no, diferenciar una historia con alma de otra vacía. «Qué recurso funciona bien narrativamente, qué imagen o corte realmente aporta a la historia y qué es puro confeti visual —lo que ya llaman ‘IA SLOP’—. Este tipo de decisiones no se pueden delegar a una máquina… al menos por ahora. Pero ojo, quizás en una década sí.»
Para una industria grande con miles de millones invertidos en infraestructura, la IA representa una amenaza real y potencialmente peligrosa. Para industrias como la paraguaya, en cambio, podría convertirse en una gran oportunidad: acceder a recursos narrativos que hoy cuestan miles de dólares producir podría volverse consistente, controlable y accesible en cuestión de meses o años.
Careaga traza una analogía histórica: como la invención de la máquina de vapor, que causó un tremendo revuelo económico en su época y generó sufrimiento real antes de traer un avance sin precedentes. «La IA va a irrumpir en cada uno de los aspectos de nuestras vidas, incluyendo el entretenimiento y el cine, y sí, será posiblemente traumático en varios aspectos, pero nos llevará a niveles de progreso impensados dentro de unas décadas.»
Impacto en los costos y acceso a recursos
- Corrección de color: uno de los procesos técnicos de posproducción con mayor costo relativo, y que la IA puede automatizar sin pérdida apreciable de calidad en producciones medianas.
- Efectos especiales: una película que debía costar USD 300 millones fue producida por USD 60 millones gracias a la generación de entornos por IA. Tasas de ahorro similares podrían trasladarse a cualquier escala.
- Musicalización y diseño de sonido: áreas donde la automatización inteligente ya está produciendo resultados funcionales para producciones con presupuestos acotados.
- Locaciones complejas: la posibilidad de generar entornos visuales convincentes en estudio elimina uno de los costos más imprevisibles del rodaje convencional.
Sebastián Peña Escobar: el aterrizaje de una nueva infraestructura cognitiva
El coproductor de Las herederas (2018), Narciso (2026) y Chicas Nuevas 24 Horas (2015) ofrece el análisis más amplio y estructural de los tres. Para Peña Escobar, lo que ocurre en el cine es apenas un síntoma de una transformación de escala planetaria: la IA no es solo una herramienta, sino el aterrizaje de una nueva infraestructura cognitiva en la realidad socioeconómica global.
«La IA es supereficiente con los números, los cálculos, los problemas lógico-matemáticos. Entonces vamos a ver una creciente irrupción en la dimensión técnica de muchos trabajos creativos. Pero es en la dimensión más puramente creativa donde habita el espíritu de una obra, el fantasma del arte.»
— Sebastián Peña Escobar, cineasta y productorLo que está ocurriendo en el cine también ocurre en el análisis financiero, el diseño gráfico y el periodismo. Goldman Sachs Research estima que 300 millones de empleos a nivel mundial están expuestos a la automatización impulsada por IA —una transformación cuya escala es capaz de reconfigurar las sociedades humanas y, posiblemente, la propia vida en la Tierra.
Las dimensiones del impacto — Análisis Peña Escobar
El riesgo cultural: la homogeneización del contenido
Uno de los temas más inquietantes que señala Peña Escobar es el riesgo de que la IA profundice la homogeneización del contenido cultural. La homogeneización, explica, no es nueva: ya fue producto de la globalización industrial del siglo XX y la reproductibilidad técnica que describió Walter Benjamin. Pero la llegada de la IA representa la singularidad que termina por definir la más reciente globalización, la de la era digital.
La proliferación de contenido generado algorítmicamente —alimentado por las mismas fuentes de datos, optimizado por los mismos parámetros estadísticos— corre el riesgo de construir una cultura audiovisual crecientemente homogénea, donde las identidades locales, las narrativas periféricas y las voces singulares queden aplastadas bajo el peso de la producción masiva. Sin embargo, agrega, el contenido «humano» siempre tendrá su lugar —y quizás, en ese contexto, sea más apreciado que nunca.
Límites y tensiones del modelo
- Autoría y autenticidad: cuando la lógica de decisión creativa se delega al algoritmo, la pregunta sobre quién es el autor de la obra no tiene una respuesta clara. Los límites entre el uso instrumental y la pérdida de autoría no serán tajantes, sino franjas amplias y difusas.
- Homogeneización cultural: los modelos entrenados sobre datos masivos reproducen los patrones dominantes. Las cinematografías pequeñas, las identidades minoritarias y los lenguajes locales corren el riesgo de ser absorbidos o invisibilizados.
- Dependencia tecnológica: la automatización de procesos críticos de producción implica una dependencia estructural de infraestructura externa que, si no se regula, puede dejar sin capacidad de acción a las industrias que la adoptan sin criterio propio.
- Ausencia de regulación ética: las «cajas negras» del aprendizaje automático, como señala Peña Escobar, ya son el actor central de nuestras vidas digitales. Sin parámetros ético-filosóficos claros sobre cómo se alimentan y qué valores encarnan, el algoritmo puede adoptar formas de influencia insospechadas.
Lo que permanece: la singularidad irrenunciable
Los tres cineastas convergen en un punto: hay territorios de la experiencia humana que, por ahora, no son replicables por ningún sistema de aprendizaje automático. Pasión, amor, miedo, empatía, extrañeza, el impulso de contar algo porque quema por dentro —estas manifestaciones son estrictamente humanas y representan una capa cognitiva real que se suma a nuestras capacidades lógico-matemáticas y nos otorga un acceso a la realidad de una manera que aún no tiene equivalente artificial.
